Sobre el acceso a internet y sus repercusiones sociales

El acceso a internet hoy día representa mucho más de lo que pudo representar en su momento el teléfono o el telégrafo. Su presencia o ausencia lo es todo, si se trata de estar en la vanguardia de cualquier tipo. Con la variante ahora más intangible, pero no menos relevante vemos una vez más la juventud actual cómo mientras que esta,o siendo los beneficiarios de tantos avances tecnolimageógicos, nuestra vida se transforma en muchos aspectos que a menudo pueden ser irreversibles.

La pérdida de la realuna pseudo-realidad donde no existe la distancia ni el tiempo. Somos por lo tanto adictos a una hiperrealidad que se presenta como perfecta, dejando a la misma realidad parecer más pálida y carente de los efectos hiperrealistas.

En un mundo hiperconectado lo más natural y lógico del mundo sería que el acceso a este fuera cuasi una naturalidad, un sobreentendido. En ese sentido hay quienes incluso proponen de declarar el acceso a internet como un derecho humano al lado del de la niñez, salud o vivienda, etc. Sin embargo no es el caso aún y mientras que todos necesitamos acceder a la información, siempre hay un costo visible u oculto. Si algunos pagan su cuenta de internet o no, es cuestión de la consciencia o moral de cada uno, sin embargo es paradójico ver el alcance puesto que cada vez más gente de clases bajas están accediendo a su vez al infinito abanico de posibilidades que ofrece la red.

El caso de México no sale de la condición donde pocos tienen el control del mercado de proveedores de internet, y antiguamente era un monopolio declarado privado con hegemonía de empresa pública. En tales condiciones la introducción de la tecnología va a ser a cuenta gotas y siempre en perjuicio del cliente, que paga más que en países desarrollados, pero obteniendo un peor servicio que allá. Parece ser que con la nueva reforma de telecomunicaciones la abertura está al alcance y es cierto que nuevas empresas han surgido para suplir los servicios de los clientes insatisfechos del monopolista, pero nunca estamos hablando de números significativos.

Los candidatos de diferentes partidos políticos ya prometen el acceso universal y gratuito a la red, en la Ciudad de México ya existe un proyecto de este tipo, y posiblemente esto se haga cada día más posible. Por el otro lado si se ve el tema desde el lado empresarial de los proveedores, ninguno quisiera que algo cambiara de la situación actual. La necesidad imperiosa de estar conectados las 24 horas tiene que pasar necesariamente por servicios de pago. Cuando la política tenga que materializar sus promesas electorales se vera si esto le gusta a los proveedores o incluso si lo van a permitir, al tener medios necesarios para crearse un lobby a su favor donde haga falta.

Los tiempos que corren sólo pueden traer cambios cada vez más invasivos hasta la más íntima esfera de la vida humana. Aún quedan parcelas ajenas a estos cambios paradigmáticos y son pocas, pero la vida fuera de la red debe de subsistir. Ante todo su acceso debe de estar al alcance de todos por igual. Una red excluyente y clasista en cambio crea una nueva división en la sociedad entre los tienen y los que no tienen acceso a la red.

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